Entrelazados se asienta en la ladera de Puebla de Fantova, donde un conjunto de módulos entrelazados funde pasado y presente en un mismo abrazo arquitectónico. Sus formas fluidas y orgánicas rehúyen la retícula convencional, y las dobles alturas dejan que la luz se filtre y las sombras se muevan con el día.
El programa reúne recepción, workshop, galería y talleres para artistas en la cota alta, junto a un bar; las habitaciones se organizan en la cota baja, entrelazadas por senderos entre los volúmenes. Cada módulo funciona como una cápsula de inspiración y descanso.
La materialidad (enfoscado, piedra, cristal y hormigón) dialoga con la construcción tradicional del pueblo, mientras las alturas se gradúan entre la cota del núcleo urbano y una cota inferior a −6 m, resolviendo el acceso a la topografía sin imponerse al paisaje.
Proceso de diseño
Del borde de la ladera a la red de senderos.

Leer el borde
La ladera se lee como un borde entre el casco del pueblo y el olivar. Las curvas de nivel y las construcciones existentes fijan las primeras directrices.

Acercar actividad
El programa colectivo (recepción, galería, talleres y bar) se acerca al núcleo urbano y ocupa la cota alta, en contacto directo con el pueblo.

Separar cotas
Los módulos de habitación descienden a una cota inferior, hasta −6 m, aprovechando el desnivel para separar lo público de lo privado sin muros.

Entrelazar recorridos
Una red de senderos cose las dos cotas y enhebra los volúmenes entre sí: el recorrido es lo que entrelaza el conjunto.
El conjunto
La trama de módulos desde arriba y, a pie, una terraza y un paseo sobre la ladera.
Láminas del proyecto
Secciones por las dos cotas y planta general. Pulsa cualquier lámina para ampliarla.